WEB 'VIEJUNA'

Si hace unas semanas hablábamos de lo que se lleva en diseño web, hoy queremos ahondar en el tema subrayando aquellos elementos que ya no se llevan. Son el reverso de las tendencias, esas pequeñas (o grandes) cosas que nos hacen pensar que algunas web son ‘viejunas’.


7 claves para escapar de una página web viejuna

1. El caos

Sí, el caos no está de moda. Y uno podría pensar que el caos nunca está de moda, pero viendo algunas páginas web, surgen serias dudas al respecto. Es la cara B de ese minimalismo que parece dispuesto a resucitar temporada tras temporada, pese a las veces que lo den por desaparecido. La filosofía que impera actualmente en el diseño web se basa en centrar todo el proceso en el visitante y si no hace tanto existía la necesidad de contarle todo al visitante en la primera página (en la portada), ahora se lleva todo lo contrario: una idea, una frase, una imagen. Hay que buscar ese eslogan que define a la perfección nuestra empresa y nuestro trabajo. Es lo único que el visitante tiene que ver cuando entra en nuestra web para que, si renuncia a navegar por la misma, se vaya con una idea clara de dónde ha estado.


2. La columnata

Nuestra portada tiene que funcionar como un todo. Siguiendo la máxima anti-caos, no tienen cabida las columnas ni los sidebars. Sólo son elementos que añaden información o simplemente ruido, pero que no ayudan a fijar una sola idea en el visitante, sino que dispersan su atención, reduciéndola. Además, no se llevan nada bien con los dispositivos móviles y ya se sabe que a día de hoy una página tiene que verse perfectamente en un teléfono o en una tableta.


3. Claridad de ideas, claridad de texto

Queremos ‘vendernos’ en una idea, en una frase. Es decir, a través de letras. Así que estas tienen que ser sencillas. Pese a que muchos diseñadores están hartos de algunos tipos como Open Sans, lo cierto es que son precisamente los de este estilo los que mejor se leen. Nada de tipos serif ni de letra pequeña. Fuera ornamentos y timidez.


4. Imagen de calidad

La evolución en el diseño web ha llegado a un punto en el que se resuelven perfectamente páginas web sin fotografías y, sin embargo, con una importante y efectiva carga gráfica. Con todo, esta opción aún resulta un poco vanguardista para la mayoría de las empresas y profesionales, que siguen prefiriendo las imágenes. Teniendo en cuenta el poderío que exhibe la fotografía actualmente (con redes sociales centradas exclusivamente en imágenes), es una cuestión que no hay que descuidar en el diseño de una web. Deben ser de calidad. Pero esta idea de calidad, a día de hoy, no significa sólo un tamaño y un peso determinado. Significa, también, que deben aportar valor añadido. El mundo web está saturado de imágenes de bancos de fotos profesionales, con personas anónimas muy sonrientes y muy neutras. Ante esto, la nueva idea de calidad surge de aportar imágenes personales, que tengan una relación real con la empresa. Eso sí, sin descuidar tamaño y peso.


5. Florituras, las justas

Si lo que se lleva es un diseño sencillo y accesible, hay ciertos recursos gráficos que no casan para nada con esto. Es el caso de los degradados y de los fondos negros. Su hora ha pasado, por lo que mejor texto negro sobre fondo blanco y al 100%. Se lee mejor, así de sencillo.


6. Animación del pasado

El ‘flash’ aparece año tras año en las listas de los que ya no se lleva y, sin embargo, aún hay quien lo usa. Seamos claros: prohibido el ‘flash’. Bueno, no podemos hacer una ley contra este recurso, pero sí tenemos una buena razón para evitarlo: ¿quieres una página web que no se vea en todos los dispositivos?


Personalmente nos gustaría añadir aquí que hay que descartar los gifs animados, pero parece que todavía no ha llegado el fin de su reinado. Una lástima. Aunque insistiremos en que no quedan nada bien en una página seria.


7. El visitante manda

Si nos centramos en el visitante para facilitarle lo máximo posible el acceso a nuestra página web, ¿por qué seguimos tomando decisiones por él/ella? Usar vídeos que comienzan cuando se carga la página, quiera o no quiera el visitante, resulta una política agresiva, a día de hoy. ¿Y qué decir de interrumpir la visión con un pop-up espontáneo?


FUENTE: A-TRES
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